Un poco de mí

 Móstoles 13-10-2023

Un poco de mí 💕

Después de algunos meses dónde de manera inesperada una vez mas la vida me recuerda que no es un mar en calma y que siempre pueden suceder imprevistos, que al final nunca tenemos el control de los acontecimientos que nos van a suceder, la vida me tomo por sorpresa con un diagnóstico que nunca esperamos, que siempre creemos que si no tenemos herencia, factores de riesgo y nos hacemos nuestros controles a tiempo, simplemente no nos pasará, pero no es así, en diciembre fui diagnosticada de un cáncer de mama, que detuvo mi mundo, mis rutinas, y lleno mi vida de miedo, incertidumbre, cambios tanto físicos como emocionales, y ya hoy después de varios ciclos de quimioterapia, una cirugía, varias sesiones de radioterapia, puedo decir que me encuentro en remisión, sin duda agradecida con la vida, con Dios, con el Universo por esta nueva oportunidad que me regala de seguir aquí, con la gente que amo, mi familia, la cual también ha padecido esta enfermedad desde otra posición, porque si, se vive desde distintas ópticas como enfermo, como familiar, como médico, como enfermera y cada uno cumple su rol y muchas veces no es entendido por el otro, que en su dolor sólo pide y quiere ser entendido, ese niño sano o herido que llevamos dentro, en ese momento quiere toda la atención, el ego también quiere tener la razón en todo momento, y en momentos de dolor y vulnerabilidad inmensa es que se complica la buena relación entre las partes, la gestión emocional, el entendimiento, entre todos, ya que nadie nos enseña como acompañar ante el dolor de los demás y el propio, y que a veces el silencio y un buen abrazo puede ser el mejor bálsamo para un ser lleno de miedo, tristeza y poco entendimiento de la situación que vive. En este momento que me encuentro podría tener muchos agradecimientos y muchas áreas que creo que deberían mejorar para llevar esta enfermedad de una manera mas digna y quizás más protegida emocionalmente, no es solo tratar la enfermedad, es tratar los cambios físicos, el primero al que nos enfrentamos muy pronto, es a la pérdida del cabello que nos quiebra internamente, nos rompe la identidad y con ella la perdida de cejas y pestañas, sólo el que lo ha vivido sabe lo que cuesta ir construyendo esa nueva identidad día tras día, volverte a amar y gustar, allí vemos las primeras costuras de nuestra autoestima, valoración y muchas cosas, luego vienen los dolores que son muy fuertes, el cansancio, cambios motores, de rutina, emocionales, cognitivos, calambres y corrientazos muy fuertes, a veces creemos que es solo caer en una cama cuando estamos dañadas y enfermas como todos piensan o recibir un transfusión de sangre antes de una quimioterapia, resulta que a veces podemos caminar e intentar seguir haciendo las cosas aunque nos cuesten un montón de esfuerzo y energía y eso no se puede ver, muchas veces dentro de nosotras estamos quebradas, pérdidas, muertas de miedo, adoloridas, sin poder movernos, y comienza a cambiar toda nuestra vida de repente y nadie te habla ni te explica que esto pasará para que te prepares, cambia de repente nuestra vida sexual y comienza la duda si es si acaso con todo los cambios ya no somos deseadas, bonitas, porque nuestra feminidad se ve afectada sin ni siquiera darnos cuenta de cuando todo cambio y dejamos de ser vistas y deseadas, muchas veces porque estamos angustiadas por la enfermedad o porque simplemente porque la vida se detuvo, o nosotras somos las que nos cerramos para no escuchar las exigencias del exterior que nos pide estar bien, y así van cambiando todas nuestras relaciones, la relación con la pareja cambia porque a la final ellos viven y sufren la enfermedad tan cerca como uno pero desde otra lugar, la relación con los hijos, la familia, los amigos, ya que siempre no estas animada ni presente, ni con ganas de salir y visitar, es momento de refugiarte en ti y usar cada poco de energía para sanarte y eso es difícil de entender para el que esta afuera que piensa que es que estas hostil simplemente, otras veces si es verdad que no estas del humor esperado, muchas veces palabras comunes como guerrera, fuerte, vencerás la batalla, te sientan mal porque algunas no sentimos que tenemos una guerra con nuestro cuerpo, sino mas bien sentimos que el cuerpo nos pide que lo escuchemos, como muchas veces no lo hemos hecho y quizás por eso hemos llegado a enfermarnos, por retener o gestionar mal las emociones, por no parar cuando estábamos cansadas, por no retirarnos de un trabajo que nos hacia mal o no nos gustaba, o simplemente por no ser más feliz o ir más lento, etc. y así transitan los meses entre tratamientos crueles, largos, desgastantes, que te curan como en mi caso y se los agradezco, pero te desgastan y dañan otras partes de ti, que cuando el oncólogo dice estas en remisión, las biopsias están negativas, no tienes cáncer en este momento, te alegras por una parte pero en este momento te encuentras muy cansado, adolorido, diferente, perdido, y aunque para todos termino el tratamiento, ya estas sana, para una queda aun mucho que sanar y mucho para estar en su normalidad o quizás tenemos que adaptarnos a una nueva normalidad, tampoco no los cuentan, y es momento de descubrirlo, pero con la presión que para los demás ya estas sana y no entienden cuando dices como te sientes, sin duda la gestión emocional debería ser una materia obligatoria en el colegio, para ser más empáticos unos con otros y saber acompañar igual que permitirnos que nos acompañen sin herir, culpar y tener la necesidad de tener la razón, si no desde el amor, la compasión y poniéndonos en los zapatos del otro para tratar de entenderlo sin sentirnos atacados y afectados en todo momento. 

En este momento todos te piden que estés bien, que ya se acabo todo, y que lastima pero por mas que queramos aun no estamos listas para reincorporarnos al mundo, a todo lo que era nuestra rutina, el cuerpo no nos funciona como quisiéramos, estamos desgastadas, sensibles, rotas y sobre todo llenas de emociones, sentimientos, pensamientos que tenemos que comenzar a ajustar para saber que es lo que queremos en en esta nueva oportunidad, porque hay miedo de volver a todo lo que quizás nos enfermo, muy en el fondo sabemos que habían cosas que no estaban bien, que nos causaban frustración, llámense trabajo, sueños no cumplidos, objetivos que no se dieron, culpas, duelos y ciclos sin cerrar,  en fin cada una sabe lo que lleva en la mochila y le pesa, y lo quieres limpiar porque hay temor de volver a enfermar y pasar de nuevo por todo este desgaste y dolor, yo en mi caso creo que no lo aguantaría de nuevo. 

Por eso y para compartir algunas cosas mas de manera amorosa, he querido  abrir este espacio para llegar a mas gente y hacer visible algo que vivimos muchas mujeres y poder contar mi historia que de seguro puede ayudar a otras y a otros acompañarlos a entender, a gestionar, a ser mas bondadosos con nosotras y que entiendan que nada es personal,  si queremos volver a florecer, pero como la oruga llegar a ser una hermosa mariposa necesitamos de tiempo y un proceso de transformación.

Si me has leído gracias.

Yubiry Sebastián


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