¿Sabes que hay frases que te ayudarían a ser mas feliz?
Usar el lenguaje como camino a la felicidad es posible, o al menos eso dice Neil Pasricha, experto de la materia.
Aristóteles decía que “cada uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras” y es que todos sabemos la importancia que tiene el lenguaje en nuestro día a día. Es una de las formas con las que nos comunicamos con otros, y se ha estudiado hasta la saciedad. No solo el lenguaje verbal, también el lenguaje no verbal que acompaña todas nuestras comunicaciones y nuestros días.
Harvard dice que lo importante no es lo que dices, sino como lo dices, especialmente si hablamos de conflictos o conversaciones complicadas, pero además de esto, hay ocasiones en que el lenguaje nos da más información importante, de nosotros de lo que pensamos. Te pongo un ejemplo, hay frases que repiten las personas que tienen resiliencia, como “puedo superar esto”, y que son la demostración de que con tres palabras estamos describiendo una de aptitudes más demandadas hoy en día.
Lo mismo nos ocurre con algo tan ambiguo como es la felicidad. Eso que buscamos cada día, que nos parece alcanzar a veces y que no siempre parece que nos acompaña. Pues siguiendo la línea anterior, hay ciertas frases que repiten las personas que son realmente felices, y puede que ni esas personas se den cuenta de ello.
Él asegura que “la felicidad es una elección pero cuando estamos atrapados en un bucle constante de miedo y negatividad puede resultar difícil cultivar una mentalidad positiva”. Dirige el Instituto Global de la Felicidad y afirma que para cultivar ese positivismo, lo primero en lo que tenemos que fijarnos es en cómo hablamos y en el lenguaje que usamos no solo con otros, también con nosotros mismos, para que sirva de andamio a nuestros pensamientos.
Frases que repiten en su día a día las personas que son felices de verdad:
Cuéntame más...
Esta frase implica dejar de hablar para escuchar lo que la otra persona tiene para decir, permite aprender de lo que nos cuentan, y además demostramos empatía con nuestro interlocutor, ya que la persona con la que hablamos se siente segura, escuchada, entendida. Implica que usaremos tiempo y energía en escucharla, y lo mas importante nos permite conecta con la otra persona.
Puedo...
Cambia el tengo que, por puedo es el primer paso para conseguir nuestro objetivos, ya que cambia la obligación del tengo, por la posibilidad de la elección, y allí se cambia todo el contexto.
Rosa, Espina, Capullo...
Esta realmente en lo personal me encanto. Es un juego que propone el experto, y hace referencia a la gratitud, las personas que practican la gratitud según el experto tienen mejores hábitos de cuidado personal y conductas más saludables, y esto provoca mas felicidad.
Según Pasricha, “una rosa" es cualquier momento destacado, pequeña victoria o pequeño placer del día. "Una espina" es algo que dolió o no salió bien. Y por último, "un brote o capullo" es algo que te hace ilusión”. Terminar un trabajo complicado es una rosa. Discutir con tu pareja, una espina, que no es algo que dure eternamente, y planificar una escapada, un capullo. Lo único que tenemos que hacer es tratar de clasificar lo que nos pasa en una de ellas.
Todavía...
Parece solo un adverbio, pero el experto asegura que “aunque sólo se diga mentalmente, la palabra ayuda a abrir una puerta que nuestro cerebro intenta cerrar de golpe. Introduce la posibilidad de que puedas hacerlo en algún momento en el futuro”. Imagina esto, estás aprendiendo un idioma y no consigues entender un listening. En lugar de decir solo “no puedo”, añade el todavía después: “no puedo entenderlo, todavía”. De esta forma convertimos un contratiempo en una oportunidad de mejorar usando solo una palabra.
Me concentraré en...
Ponte en contexto. Empiezas a trabajar y la lista de tareas pendiente te abruma. Resulta hasta desesperante. Concentrarte en una sola de ellas, y terminarla es, según Pasricha, “un paso alcanzable que puedes dar hacia la felicidad genuina”. Además, si es el ámbito laboral, priorizar las tareas y concentrarte en una como con, aumentará tu productividad.
¿Importará dentro de un año?...
La idea de hacernos esta pregunta no es meramente relativizar las dificultades del día a día, sino llevarnos a un estado de calma cuando perdemos los nervios. “Es fácil centrarse en la preocupación del momento y sentir que no hay salida. Cuando empiece a sentir ese estrés, pregúntese: ”¿Esto importará dentro de un año?” Si la respuesta es no, intente devolver esa calma futura al momento presente”, explica Pasricha.
Esta frase, en concreto, la he puesto en marcha y funciona, especialmente en momentos diarios que me generan ansiedad como puede ser algo en casa mal puesto, que no me dé tiempo a poner una lavadora o terminar algo que era importante para mi.
Si resuena contigo prueba usarlas y me cuentas como te vas sintiendo, te abrazo 💙
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