¿Sabes que nuestro cerebro necesita calma para encontrar la tan deseada felicidad?

 El estrés cotidiano, las preocupaciones o las patologías como la ansiedad pueden llevarnos a pensar, erróneamente, que la felicidad no es para nosotras. Podemos llegar a estar tan sumidas en el día a día y sus problemas que ser feliz nos llegue a parecer algo secundario, e incluso utópico. Pero la realidad es que esto no es así, y podemos entrenar a nuestro cerebro para que se convenza y hasta consiga lo contrario. Las claves nos las da la neurociencia.

Según cuenta Ana Ibáñez, el cerebro humano está muy preparado para ser feliz, pero estamos todavía más preparados para la supervivencia. Nuestro cerebro más sofisticado, la parte prefrontal, cuenta con todos los mecanismos para ayudarnos a identificar aquellas cosas que generan bienestar y nos hacen felices. Sin embargo, la parte primitiva del cerebro tiende a priorizar la supervivencia, por eso, como dice Ana: "Para que nuestro cerebro busque felicidad, primero tiene que estar en calma, el otro cerebro tiene que sentirse que no está amenazado".

La clave para llevar a nuestro cerebro al estado de paz que necesita para que seamos felices pasa por conocernos y entrenarlo para que llegue a esa calma deseada. Este ejercicio no es complicado, pero requiere que seamos conscientes de que tenemos esta necesidad. Uno de los signos inequívocos que nos alertan sobre ello, es el sueño: Las mujeres sufrimos mucho de dormir mal. No es normal levantarse cansada. Eso nos pasa porque nos echamos el mundo entero encima y no sabemos poner límites. Entrenar el cerebro ayuda a liberar esa tensión y a poner las cosas en orden.

Una de las claves para conseguir llegar al estado de calma y, por tanto, a esa felicidad soñada es la de concedernos unos minutos al día de "placeres culpables". Hablamos de placeres culpables, cuando nos referimos a cualquier actividad que suponga un momento de disfrute y descanso para nuestro cerebro, aunque no tengan en sí un objetivo concreto. Ver un programa en la televisión que nos guste, tomar una copa de vino o, simplemente, tirarnos en el sofá a leer, todas estas actividades entran dentro de esta categoría.

Esos pequeños placeres, no solo son necesarios, sino que van a hacer que nuestro cerebro funcione mucho mejor. El cerebro funciona como una balanza entre el esfuerzo y el disfrute. Excederse por algún lado puede ser perjudicial, pero encontrar el equilibrio entre ambos es fundamental para estar bien. Cuando combinamos en su justa medida actividades que nos suponen un esfuerzo con actividades que proporcionan placer, en nuestro cerebro se activa un mecanismo de contracción que optimiza su funcionamiento.

Otro factor fundamental es cómo nos hablamos a nosotras mismas. El bienestar depende en gran medida de la forma en la que nos tratamos y el lenguaje que utilizamos. El cerebro es muy susceptible a estos estímulos, por eso es muy importante que nos cuidemos en este ámbito y cómo reaccionemos con las emociones que van apareciendo a lo largo del día.

La curiosidad es, según la experta, muy importante "Si tuviera que repetirle una frase todos los días a mi cerebro sería: Vamos a ser curiosos con lo que pasa y vamos a jugar a cambiar estados emocionales". Sentirse bien tiene mucho que ver con la curiosidad, con no creerte las cosas e ir viendo con curiosidad lo que sientes, y también con aprender a escuchar y, si fuera necesario, también jugar con nuestras emociones.

¿Pero cómo ser feliz en los momentos difíciles?

Encontrar la calma es mucho más fácil cuando todo está en orden en nuestra vida, pero parece imposible si las situaciones se nos complican. Una mala experiencia en el trabajo, una discusión de pareja, una enfermedad o un plan frustrado, pueden ser obstáculos en el proceso, pero la buena noticia es que, hasta en estos momentos, se puede ser feliz.

Incluso en casos más extremos, como en momento de duelo, es posible alcanzar el bienestar. Una vez más, la forma en la que nos relacionamos con nosotras mismas va a determinar el resultado. Es bueno, en un proceso de duelo, decirle a nuestro cerebro que ahora toca eso, pero también es bueno decirle que eso es solo una etapa, que pasará, que no durará para siempre. Tener altos y bajos es muy positivo y es lo normal.

Apelar a la memoria ayuda a que llevemos con más calma las situaciones dolorosa: decir "esto ya me pasó y salí de esta, fue una cuestión de tiempo", nos puede ayudar con determinadas cosas. Es una manera de madurar. Cuando le das una explicación racional a tu cerebro, te empieza a ayudar mucho en el día a día, y sientes que no estás abandonada a esto que te pasa y que tú no puedes hacer nada.

Espero que estos pequeños tips te ayuden a calmar a tu cerebro y paso a paso ir consiguiendo esa paz tan anhelada por todos. 

Te abrazo, Bonita noche 💘

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